Las personas participantes del programa de Viviendas y del Huerto El Maná compartieron una jornada muy especial en Terrateig, en un entorno natural que invitaba al encuentro, la conversación y la convivencia.
La mañana comenzó entre caminos de montaña, disfrutando del paisaje, del aire libre y de un tiempo tranquilo para caminar, hablar y compartir experiencias. Estos espacios, más allá de la actividad en sí, permiten salir de la rutina, fortalecer vínculos y generar momentos de cercanía entre las personas participantes.
Tras la ruta, la jornada continuó alrededor de una propuesta sencilla pero muy significativa: preparar una fideuá entre los/as asistentes. Cocinar en grupo, organizarse, colaborar y sentarse después a la misma mesa convirtió la comida en un espacio de relación, risas y comunidad.
Ha sido una jornada para disfrutar, convivir y seguir creando lazos desde lo cotidiano. Porque, a veces, los momentos más sencillos son los que más huella dejan.







